enero 05, 2013

Urbanismo y arquitectura mozabita

enero 05, 2013

[Beni Isguen © George Steinmetz. Vía PDN]

HACE POCO ENCONTRÉ esta fotografía aérea de Beni Isguen (Argelia) realizada el 2009, año de mi segundo viaje por aquellas tierras. Inmediatamente reconocí la forma irregular de la Plaza del Mercado (Souk). Me recordó lo vivido entonces y me ha animado a dedicarle esta entrada. Una recopilación de apuntes personales y enlaces sobre lo que los Ibadíes crearon, y siguen manteniendo vivo, en el remoto Valle del M'zab: una arquitectura adaptada a su particular idiosincrasia socio-religiosa y al clima extremo del Sáhara. Sin duda, uno de los lugares más fascinantes que he conocido.
[Imagen: Ghardaïa]

Características del urbanismo y la arquitectura tradicional mozabita:

Optimización. El aprovechamiento eficiente de los escasos recursos naturales disponibles (suelo fértil, agua y materiales de construcción) determina la orientación y emplazamiento de los poblados fortificados (ksar), así como las técnicas de construcción empleadas. Los núcleos urbanos se situan sobre pequeñas elevaciones a lo largo del Valle del río M'zab, liberando el suelo fértil del estrecho valle para la agricultura —el palmeral—. La mezquita se situa en el punto más elevado y protegido de los asentamientos de manera habitual, orientadose preferentemente a sureste. Los materiales utilizados son la tierra para construir los muros y la madera proporcionada por el palmeral para los elementos de forjados y carpinterías.

Zonificación. Urbanísticamente, cada actividad se desarrolla en un lugar específico, sin suponerse los usos: el Ksar es para vivir, el cementerio para los muertos, el palmeral para producir alimentos y la plaza del mercado para comerciar. En las casas, en cambio, las estancias que las componen son polifuncionales, sin uso fijo, excepto la destinada para recibir huéspedes masculinos (houdjrate) y la letrina.

Igualitarismo. Priorización de lo colectivo frente a lo individual —actitud de supervivencia—. La comunidad está formada por individuos iguales; eso sí, segregados por género: hombres por un lado, mujeres por el otro. El individuo está subordinado a la comunidad por estrictos códigos socio-religiosos. Las viviendas son el resultado de estos códigos, además de los materiales y técnicas constructivas disponibles. La arquitectura refleja la uniformidad social; tanto de los vivos en el ksar, como de los muertos en el cementerio. Se exalta la austeridad —humildad ante Diós—, rechazandose todo lo superfluo y decorativo.

Centralidad. Los Ksar se organizan según círculos concéntricos de viviendas situados alrededor de la mezquita, centro administrativo-religioso de cada uno de las cinco núcleos originarios del valle: Ghardaïa, Beni Isguen, Melika, Bounoura y El Ateuf —en la actualidad son siete—. De igual manera, la mezquita se estructura alrededor de un patio abierto, siguiendo el modelo histórico creado por el profeta. La vivienda también utiliza este mismo patrón. Volcada hacia el interior, se organiza alrededor del amessent edda. Un espacio central cubierto —el clima extremo así lo impone— al que se abren las distintas dependencias. Ventilado e iluminado cenitalmente a través del característico chebbek, tragaluz enrejado que permite regular la intensidad deseada. Una declinación extrema de la solución conocida como "pozo de luz", habitual en otras zonas del Sáhara.

[Imagen: La Plaza del Mercado de Beni Isguen en 1925
 © G. L. Arlaud. En 2009,  poco había cambiado.]
Privacidad. El nivel de intimidad jerarquiza el espacio.
  • La hospitalidad es un deber islámico, más si cabe para los rigoristas Ibadíes, pero les planteaba el problema de cómo compatibilizarla en la vivienda, ámbito privado por excelencia. Al ser más importante el género de los visitantes que acuden a ella que las relaciones de parentesco que puedan tener con los ocupantes, la vivienda está planificada en dos plantas con dos circulaciones interiores paralelas —como mínimo— que dotan de total privacidad a determinadas estancias. Cosa que se percibe ya desde el doble acceso de la vivienda. El tasqift,así llamado, permite que los visitantes masculinos llegen, sin cruzarse con los habitantes de la casa, al houdjrate, la estancia destinada para su recepción situada en el primer piso.
  • El pasaje y la calle son considerados espacios semiprivados. Interconectan las viviendas con otras viviendas. Son meros elementos funcionales, de tránsito, casi domésticos, no de relación social.
  • El espacio público entendido como tal es la plaza del mercado, principalmente, y el cementerio. La primera acostumbra a situarse en los límites del poblado fortificado, junto a su puerta de acceso; el segundo, siempre exterior a él.
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